Cuando esté contigo en la desembocadura del Meriú llevarás mi corazón a Heliópolis en busca de Ra.
Lírica Egipcia
de orilla a orilla un hombre se mece desliza su cuerpo entre rocas viaja en la voz del río hacia el lugar por donde se asoma la estrella de oro
allí están tus labios en flor abiertos por toda la extensión del valle tu pelo de hebras de humo que al fin de la noche canta
un hombre inventa una canción de amor para que su sangre vibre con el viento un hombre envuelve sus palabras en las de los Dioses para que se mezclen con el murmullo de las olas
vuela conmigo palomita de arena seamos dos olores que se funden en el aire vuela como vuelan los hijos de la luz para que nuestras almas se posen en la estrella
por el lecho del río anda un hombre desnudo hacia donde las aguas besan a las aguas su voz en el desierto es una luna vieja que salta de su pecho vestida de amor
yo soy el perfume que rueda despacio por tu naricita color de universo yo soy la fragancia de un nuevo jazmín nacido en tierra de sueños
tú eres traslúcida como piedra de lluvia engastada con gracia en espuma de mar tú tienes en los ojos dos gotas de rocío mirando al desierto como lo mira el sol
pasarán las aves de los cielos y aquietarán sus alas junto a ti buscarán tus ojos todos los habitantes de las aguas y los que moran en áspera tierra
cuando sus almas sean como lirios abiertos a la luz eterna cuando sus pensamientos sean Amor y puedan inclinarse contigo para adorar
¿qué pasará cuando el sol caiga sobre la línea roja y las florecitas se inclinen para adorar? ¿qué sombra abrigará la paz de mi alma cuando pase Tu rostro?
en mi memoria queda apenas un detalle de la última locura que será mi propia vida es sin embargo suficiente para definirte o para recordarte
¿qué rama sacrificará su magia verde sobre el altar donde la sed de la llama arrulla la noche? ¿qué será de las voces distantes?
no pregunté Tu nombre hablabas de un infinito mar con peces plateados que devoraban mundos tenías la voz de un niño y alguna vez dijiste que pasado y futuro eran falsas palabras
¿dónde hallará nuestro gato su leche matutina? ¿qué de sus ojos grises fríos de la lluvia punzante en los tejados cayendo como lágrimas que ansían descansar en el manto delicado de la hierba?
ahora no estás pero ha pasado Tu ternura sobre mí como aquel día y otra vez viajabas desnudo con pintas en la cara… ahora sé como hace siglos el sabor necesario de Tu imagen
¡y aún Te buscará mi corazón cuando hayas partido hacia el oriente de la luz!
este es el antiguo poema renombrado por las cosas eternas no es de ahora no es ni siquiera mío es la caricia de los ojos el temblor de los ojos y el silencio
el poeta rayó otros poemas para ti que se quedaron roncos graves o inertes en el agua del tiempo el poeta es la huella de un hombre en un laberinto como esa poesía perdida entre el eco y la pared que es el lenguaje mudo de las cosas
nada podría detener este instante en el que mis ojos te recorren con un poema tímido cadencioso olvidado nada daría tanto miedo como quedarse diluido ahora en tu pelo sin saber a qué viento conducen esas naves que ignoran el poema
por suerte estás lejos y solo mis ojos te dibujan en el vacío
el poema se mueve en el instante queriendo decir algo que él mismo desconoce el poema es un vagabundo imperial que danza con tus pasos una danza siempre llena de ternuras y de rudeza
se pierde y otra vez vuelve a encontrarse con la voz de la lluvia cobijada bajo tu piel y otra vez naufraga entre tus brazos dulcemente olvidado de sí mismo
¡esta mirada mínima se parece demasiado a una eternidad! ¿cómo esquivar el poema que te busca y te olvida? ¿cómo podríamos yo y el poeta deshacernos de la belleza o la imaginación que nos hace sufrir espasmos acorralados? todo sería más sencillo si existiera una voz con que llegar a tus ojos con que palpar desde tus ojos la luna que te crece en las entrañas
pero el poeta no tiene voz el poeta intenta llegar hasta ti desde el silencio templo de oscuras dolencias imagen de una angustia sin rostro y así va columpiándose la respiración difusa del poeta
yo no yo no respiro solo escucho tu aliento con los ojos cerrados buscando al otro lado de la puerta más allá del lugar en que tú olvidas un poema que no conoces mientras tus manos duermen sobre piedras sin alma ni mentiras y un ave de luz recorre la mar quieta de tus ojos
el poema ha visto tu espalda y se estremece lanza su cola de ballena contra rocas de una orilla inventada por la duda no logra recordar el conjuro se desenrosca trabajosamente y se extiende sobre arenas infinitas como música de iglesias se reescribe en el viejo poema que bailaba en la boca de la noche…
…a la distancia del aliento las pieles conjuran salutaciones
noche es tiempo envuelto en antiguo calor de enredaderas babilónicas
perdido en la corriente del riachuelo un niño de manitas entrecortadas amasa la plenitud del universo
lo rescata una mujer exuberante como la selva como el polvo del desierto
noche es oscuridad sin orillas
él la encuentra por primera vez
entonces nada tenía límites nada nos pertenecía y el vientre de ella era el origen de todas las cosas…
…el poeta sonríe dice con sus ojos que ha logrado evadirte o encontrarte
el poema ondea en un marco sin ventana se desclava y sale afuera con el viento
tiene millones de preguntas pero no busca una respuesta
tiene las manos repletas de caricias para sembrar de fuego los jardines de la noche
es como el loco del cuento que anhela ser hallado en ese mundo que se nos olvida
yo recojo el poema que no es este de ahora y lo dejo en las manos de una mujer que ha olvidado mi nombre
dicha de ola de mar en perpetuo vaivén dicha del círculo majestuoso que en sí mismo se envuelve tímida dicha de la flor cuando la luz la acaricia dicha del viento entre las ramas del árbol breve dicha del tiempo que somos tú y yo dicha del pájaro en el vuelo del canto en el pecho del pájaro dicha del amanecer del crepúsculo y de la noche oscura dicha del tierno instante en el que todo ocurre dicha de ser y de no ser círculo de la dicha en el silencio
eterno suceder ¿dónde comenzaste? ¿dónde tus aguas lúcidas abrieron el primer boquete para salir a ese vacío que eres Tú mismo?
eterno instante en el que un anciano y un niño conversan en el que cada nota derrama todo su ser y cada pensamiento y cada estrella mueren
también todo nace en Ti y a través de Ti se reconoce música o danza tal vez seas también Tú mismo el peregrino un nuevo peregrino cada vez que nace y muere en el espacio
¿qué es la habitación sino quien la habita y por dónde se conoce al habitante sino por aquel espacio que habitó y por ese otro que habitará?
tal cosa existió siempre siempre hubo un lugar para el peregrino y cuando el peregrino llegó ya su lugar lo esperaba y cuando partió su lugar no lo dejó abandonado
entonces el peregrino quiso disolverse para ver qué pasaba con su espacio
y fue como el gran torbellino de un punto en la noche
entonces la Luz se dijo a sí misma ¿quién soy Yo? la luz que entonces era como el agua diáfana claridad equidistante y el agua-luz conmovióse por esta gran pregunta y de su seno saltaron olas infinitas que fueron destellando luces ante aquella infinita conmoción y la luz se miró en las luces con todo su amor puesto en cada una de ellas y brotó entonces como un rayo otra pregunta ¿Yo soy esto? y no hubo respuesta solo un susurro dentro de la luz cantó en silencio hasta que toda la luz conoció en su propio espejo una gran dicha y supo humildemente que la luz no era otra cosa que Luz
y el Gran Aliento abrió su boca y se dio de sí a sí mismo y las dos aguas que palpitaban en su corazón se convirtieron en dos ríos uno invisible y otro visible uno junto al otro eternamente y los dos ríos trazaron el sendero de lo que Es y de lo que nunca será ríos de eterno suceder y de eterna quietud uno asomándose en la faz del otro incesantemente uno buscándose ansioso en el otro sin poderse ver
cuando no había inspiración ni expiración cuando no había boca que absorbiera el aire tibio de la noche y no había aire ni noche que lo contuviera
cuando no había sobre quién soplar ni había quién soplara ni había nada que pudiera llamarse soplo en el reino humano o divino
cuando no había nacido el alba ni la adoración y no había ningún adorador que pudiera al menos adorarse a sí mismo aún en aquel lejano entonces de que ahora yo hablo flotaba el Gran Aliento
sobre la mar las aguas que van cayendo las olas que van creciendo bajo las aguas en luz
y en medio el velero azul parte en dos las bellas aguas como si cierta palabra magnificada en presente nos dejara como ausentes de la memoria y la voz cantando de dos en dos creara la ola en la orilla
desplegada maravilla de sedas al horizonte la vela que el sol esconde entre la lluvia encendida
el gato junto a la ventana nos mira corazón adentro en su silla leve acurrucado desde un tiempo que no es suyo ni nuestro
también la noche por detrás del gato asoma un ojo blanco en la ventana
pensamos entonces en un animal infinito como una mujer cuya mirada traspasa la mirada del gato la nuestra y justifica la quietud de esta hora que no nos pertenece
toda la luz del mundo cayendo sobre el verde filtrándose en el verde clamor de esa puerta hacia la sabia que no se ve pero se siente iluminada con una alegría quieta cuando el atardecer de todos los seres es más profundo o más ancho sí mucho más ancho
hablo con Vos aunque Vos no respondas nunca a mis preguntas aunque Vos solo hables con el silencio cascadas y cascadas de un silencio dulce cayendo sobre mis preguntas infinitas tan infinito Tu silencio como mis preguntas ¿no será que es esa la única respuesta?
hablo y al hablar dibujo Tu silencio cada contorno de mi voz se configura y danza sobre esa tela magnífica que extiende Tu silencio para mí… la tarde es blanda amigo conversemos
una vez me dijiste que yo era Tú estabas silencioso y de pronto pasó un pájaro por el cielo abierto Tú no dijiste nada pero yo lo supe y el pájaro entró en el cielo y el cielo se llenó de luz y yo no vi más a aquel gran pájaro
hablo de Vos con vos mismo ¿de qué otra cosa se puede hablar? mis amigos hablan y hablan sin cansancio y no saben que hablan de Vos porque dime Tú ¿de qué otra cosa sino de Vos se puede hablar?
una vez un amigo poeta me contó una historia un amigo poeta que estaba en el paro ya sé casi todos los poetas estamos en paro pero este trabajaba en una fábrica de motos todo el santo día y por las noches escribía unos poemas cojonudos que te hacían gemir de felicidad y que nadie nadie compraba hasta que cerraron la fábrica y mi amigo y su poesía se fueron a la puta calle en esas circunstancias me contó esta historia: era un día de esos Manolo que te parten por dentro el sol atravesaba los brotes de los cerezos y mi hijo iba de la mano conmigo qué más se puede pedir a la vida cuando uno no tiene nada y lo tiene todo al final del parque había una zapatería con una moto de esas que le echas una moneda y hacen bruun-bruuuun ya sabes Manolo lo que le gustan las motos a mi hijo porque te tiene los bolsillos gastados de tanto meter mano en ellos pero yo no tenía ni una moneda ese día y para colmo va el tío y se sube en la moto y me mira con esa carita de pájaro enjaulado cómo podía yo explicarle a un niño de dos años y cuatro meses que hacía cuatro meses que su padre no tenía más que lo justo para sobrevivir que la fábrica de motos había cerrado y que la poesía no da para comer pero mi hijo es grande Manolo me jaló del cinturón y me hizo subir en la moto detrás suyo entonces metió su manita en mi bolsillo hizo como si sacara una moneda imaginaria y la metió en la ranura y aquella moto arrancó Manolo y mi hijo y yo nos fuimos por entre los cerezos y dejamos atrás la zapatería del barrio la ciudad llena de humo y sus fábricas de motos muertas y fuimos mucho mucho más lejos porque teníamos una moto viva y un sol increíble ese día aprendí de mi hijo Manolo que lo que yo necesitaba no era dinero sino imaginación