una vez
un amigo poeta
me contó una historia
un amigo poeta que estaba en el paro
ya sé
casi todos los poetas estamos en paro
pero este
trabajaba en una fábrica de motos
todo el santo día
y por las noches
escribía unos poemas cojonudos
que te hacían gemir de felicidad
y que nadie
nadie compraba
hasta que cerraron la fábrica y mi amigo
y su poesía
se fueron a la puta calle
en esas circunstancias me contó esta historia:
era un día de esos Manolo
que te parten por dentro
el sol atravesaba
los brotes de los cerezos
y mi hijo iba de la mano conmigo
qué más se puede pedir a la vida
cuando uno no tiene nada
y lo tiene todo
al final del parque
había una zapatería
con una moto de esas que
le echas una moneda y hacen bruun-bruuuun
ya sabes Manolo lo que le gustan
las motos a mi hijo
porque te tiene los bolsillos gastados
de tanto meter mano en ellos
pero yo no tenía ni una moneda ese día
y para colmo
va el tío y se sube en la moto
y me mira
con esa carita de pájaro enjaulado
cómo podía yo explicarle a un niño
de dos años y cuatro meses
que hacía cuatro meses que su padre
no tenía más que lo justo
para sobrevivir
que la fábrica de motos había cerrado
y que la poesía no da para comer
pero mi hijo es grande Manolo
me jaló del cinturón
y me hizo subir en la moto detrás suyo
entonces metió su manita en mi bolsillo
hizo como si sacara
una moneda imaginaria
y la metió en la ranura
y aquella moto arrancó Manolo
y mi hijo y yo nos fuimos por entre los cerezos
y dejamos atrás la zapatería del barrio
la ciudad llena de humo
y sus fábricas de motos muertas
y fuimos mucho mucho más lejos
porque teníamos
una moto viva y un sol increíble
ese día aprendí de mi hijo Manolo
que lo que yo necesitaba
no era dinero
sino imaginación
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Canto CXXXIII
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Canto CXXXII
tú
después
desnuda
frente al espejo
vestida de amor
en mi mente
entre sombrías iluminaciones
como la realidad de un sueñodarte un beso así
que nos despierte el día
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Canto CXVIII
la mitad del árbol
es la mitad de mí mismola mitad de la araña
que teje su tela en el árbol
para atrapar el tiempo
de la mosca
que parte el tiempo en dos
ahora o nunca
es la mitad de mí mismo
cola de cometami otra mitad
está en aquel altillo
donde dejaste tus ojos
antorchas en la oscuridadmi otra mitad
es como astato radiactivo
se descompone en palabras mientras
miro sin saber
si eres mitad de luna
o de noche
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Extintor de incendios
¿qué se puede decir
del extintor de incendios
que está solo y abandonado en la pared?¿que es un compañero silencioso
que todas las mañanas me recibe
con una sonrisa?¿que está harto de no poder
mirar por la ventana?
(aunque más de una vez le he dicho que
no hay mucho que ver)¿que
si por él fuera
apagaría todos los incendios
que brotan subrepticiamente
en este lugar?¿que tiene que escuchar
diariamente
todas las fricadas de mis compis?
(eso de hacer modelos matemáticos
naturalmente deja un lastre)¿que su vida y la mía dependen
de un única cosa
la intensidad del fuego?
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Chica de ojos de sauce
Tus manos
de fino encaje
acarician el viento.Tu boca
de labios breves
besa el tiempo.¿Estás ahí
o eres el sauce todo
que nos mira?
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Chica que amanece
Crece adentro la luz.
Tus manos invisibles
la van cortando
letra a letra en el papel,
que se dobla
como un cometa al viento.Y en el salón, las sombras
se apagan
acurrucadas en los rincones.Se abren de par en par
los portones del alba.Tu rostro,
hecho de sol,
ríe en el aire.
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Chica que se oculta
Un hombre busca una mujer.
En la premura de sus ojos
la mujer cambia de rostro.Ahora es agua quieta,
ahora un animal salvaje,
un colibrí, un rabo de nube, la mar
al otro lado de los montes.Siempre es ella misma
tras el espejo de sus ojos
aunque a veces
se desdibuja con la lluvia.Y él la vuelve a pintar
desesperado:ahora un rayo de sol,
ahora la lluvia,
un gato negro, una luna redonda,
un árbol,
la brisa que viene del mar
más allá de los altos montes…O, simplemente, no es nada.
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Canto XCVI
así
casi
no hacen falta grandes cosas
enciende la lámpara
suéltate el pelo
mirarte traspasada por esa luz malva
es contemplar la eternidad detenida en tu cuerpo
un absoluto dentro de otro
absoluto misterio para mí
casi desnuda
en silencio
casi
así
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El primer poema de mi vida

Tenía quince años
y cuando aparecía con su uniforme azul
yo quería creer en los ángeles.Nos dábamos un beso
y yo le llevaba la maleta hasta el albergue.
Allí nos dábamos más besos,
largos como la noche estrellada,
y ella sonreía con esa luz
que hacía creer en los ángeles.Yo era entonces
el adolescente más feliz de la tierra
y la tierra era redonda y en el cielo
parecía que cantaban los ángeles.Un día ella me dejó.
Entonces pataleé,
lloré
y me pasé sin comer una semana.Y a la semana siguiente
cogí un lápiz y una hoja en blanco
y escribí mi primer poema,
que no hablaba de ángeles.
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Límites
al borde de tu ombligo,
al borde de la mar de tu pelo,
al borde de la risa que entra en tu pecho,
al borde de la brisa que sale de tu cuerpo,
al borde de tu aliento,
al borde de tu sexo,
al borde de tus manos,
al borde de un lento aeroplano,
al borde de una montaña,
al borde de una maraña de
suspiros,
al borde del naufragio,
al borde del olvido,
al borde…
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Boca
la boca se aproxima a la boca
la boca roza la boca con la boca
la boca demora el contacto de la boca
la boca suspira por la boca
la boca tiembla ante la boca
la boca busca a la boca
la boca encuentra la boca
la boca se hunde en la suavidad de la boca
la boca nada en la saliva de la boca
la boca se separa de la boca
la boca absorbe el aliento de la boca
la boca se abalanza sobre la boca
la boca recorre los caminos de la boca
la boca enciende el fuego de la boca
la boca muerde la boca
la boca naufraga en el océano de la boca
la boca renace del abismo de la boca
la boca suspira otra vez
como sólo las bocas
saben hacer
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Canto XLII
nadie
diríamos
hizo crecer las flores en el cerezo
nadie les abrió los pétalos
con sorpresa de adolescente
nadie las roseó al alba
con el color y el amor del alba
para con los recién nacidos
del mundo puro de las almas silentes
que solo el viento hace cantar
nadie encendió el perfume en el corazón de esas flores
diríamos acaso que las flores
se abrieron de sí mismas
llenas de una luz innombrable
que de sí mismas
brotó ese perfume como un encantamiento
soñado noche tras noche por el corazón del cerezonadie
diríamos…
y es que Él a veces parece
un Don Nadie
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Sabor a ti
Tu piel de mango de mamey
de chirimoya de guanábana
Tus muslos de anón de caimito de melocotón
de albaricoque
Tus nalgas de melón
de sandía de guayaba de níspero
Tus senos de pera de papaya de manzana de kiwi
Tu ombligo de uva de cereza de limón
de pitahaya
Tu sexo de naranja de toronja de piña
de tamarindo
Tu cuello de grosella de mandarina de higo de maracuyá
Tu boca de plátano de fresa de granada
de arándano
Tus ojos colgando de un cielo verde pistacho
del cielo de las palmas
al viento
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Magia amor
A veces,
cuando te abrazo,
siento que mi cuerpo se pierde en ti.
Mi cuerpo…
mi mente se pierde en ti…
Una molécula de agua
en una molécula de tierra:
una molécula de barro sólido
en la eternidad transparente,
sin razón aparente alguna.
Solo está allí girando para nada,
tú y yo una sola pieza girando para nada,
una sola sonrisa riendo por nada,
un solo gozo gozando por todo.




