el reloj no es el tiempo
mi corazón no es del tiempo
el espacio y el tiempo…
¡el aire
entra y sale
por la ventana!
de Ernesto Pentón Cuza
el reloj no es el tiempo
mi corazón no es del tiempo
el espacio y el tiempo…
¡el aire
entra y sale
por la ventana!
amanece y llueve
estoy solo
pero no me siento solo
el sonido de la lluvia en los cristales
me hace feliz
no necesito nada más
ni siquiera escribir
este poema
son la 7 de la tarde
he terminado de limpiar la casa
me he duchado
y he comido un bocadillo
me siento a escribir
tal vez es el momento de limpiar
el corazón
miro alrededor suyo
hay 7 tumbas amarillas
me acerco con un trapito
para sacudir la hojarasca
pero descubro que mi corazón
también está limpio
no hay odio ni rencor en él
sé que también
hay que sembrar
ciertas florecillas
la tarde es una palabra anaranjada
que alguien arroja contra el horizonte
parece un corazón roto
y
sin embargo
está lleno de luz
con la fragilidad de la noche
que cae sobre la ciudad
mis ojos caen sobre los pasamanos
donde tu mano se posa…
si ahora mismo te dieras la vuelta
descubrirías que es la luna
quien te está mirando
Cuando un árbol florece
la muerte florece con él
tanto como la vida.
Rilke
debe de haber helado anoche
y este pobre no tenía a dónde ir
en el cielo vuela
una grulla invernal
siempre la vida y la muerte
ante tus ojos
solo podemos amarlo todo
y ser compasivos
algo de mí
muere también
cada día
Dime: ¿Cómo es
que has adelgazado tanto?
¿Sufres acaso de poesía?
Li Po
tal vez
la verdadera fuerza de la poesía
está en su propia fragilidad
en un mediodía abrasador
un poeta de la dinastía Tang
encuentra a su amigo
el saludo es sencillo
y sincero
las palabras
a punto de romperse
se escriben en el corazón del amigo
para toda la vida
la soledad anda rondando
por aquí
quiere morderme las palabras
y cantar
una canción desesperada
yo la miro a los ojos
tratando de explicarme con
una sola sonrisa
pero no resulta
la soledad es un ama de llaves
testaruda
se acerca por la espalda
y escupe la palabra silencio
¡pero si no hay silencio
soledad!
¿no escuchas acaso el ruido
del refrigerador?
¿no escuchas el sonido del viento
en la rendija de la ventana?
no sé cómo explicarte
pero yo no estoy solo
¿acaso está solo el árbol
del otro lado de la ventana?
¿acaso está solo el pájaro
en la rama del árbol?
tacones en la escalera
después del sonido de una puerta
contra el amanecer
me despierto
por segunda vez y escucho
el silencio tiene largas
y ruidosas manos
acostumbrarse a ellas
es tarea
de toda una vida