ya lo ves
tenemos muchos rostros
en el curro tienen una idea de mi
algo así como angelical
pero en casa saben muy bien
que no soy nada angelical
(de hecho mi hijo me llama «el gruñón»)
tenemos tantos rostros
que es casi imposible saber
lo que somos en realidad
lo único que queda
cuando uno quita toda la paja
es el vínculo
la gente que uno quiere
o ha querido
es la que define lo mejor de uno
puedes pasar un segundo
o muchos años sin verlos
pero cuando los vuelves a ver
sabes que estás en el mismo instante
en que saltó la chispa del vínculo
tal vez somos un centro vacío
cuyo contorno
está definido por nuestros vínculos