Cansado de todo

en el salón
un cojín
para sentar a nadie

(autor anónimo)

estaba tan cansado de todo
que me senté en silencio

no hay nada mejor que sentarse un rato
en completo silencio

allí uno ve sus afanes
y los afanes se van cayendo
en ese silencio

y uno mismo también se cae
en ese silencio
abandonado y sostenido
por la poesía
o lo que sea aquello

qué bien cuando uno descubre
que en realidad todo está bien

que la gente solo hace
lo mejor que sabe

y en el fondo todos estamos
en el mismo barco
navegando juntos
por este gran silencio bienhechor

es absurdo entonces
culpar a nadie por nada
al fin y al cabo
no somos más que
palabras
que resuenan en el silencio

flores que crecen allí
cada una con su propio perfume

y la poesía me miraba
y me decía
que en realidad
nunca me había abandonado

y yo supe por qué los hombres
desde tiempos inmemoriales
hablaban de estas cosas
imposibles de comprender
sólo con el lenguaje de la poesía


Deja un comentario

Descubre más desde Poesía incompleta

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo