Ru ru de la paloma.
En la calle vacía
amanece.
Categoría: El mago de chicle
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El devastado prado de mi alma
Juntitos los dos
en una
su
ce
si
-ón de símbolos-
Abiertos en la hierba de abril
jugada de prima(verá) manoNo nos reconocemos
lo (bi)sible
con lo in(-visible)Y nos estamos quemando,
nos
es
ta
mos
quemando,
nos estamos que-man-do
en un grande (amor).
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Amapolas

Ilustración: Marta Lage Al alba alguien
abre amapolas ardientes, aquí amadas, aquí adormecidas
al apretado arándano.
Al alba algún amigo anónimo
aquieta aplausos, acalla aguas aéreas, arrima antílopes alados
al alegre aspaviento.
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Sabor a ti
Tu piel de mango de mamey
de chirimoya de guanábana
Tus muslos de anón de caimito de melocotón
de albaricoque
Tus nalgas de melón
de sandía de guayaba de níspero
Tus senos de pera de papaya de manzana de kiwi
Tu ombligo de uva de cereza de limón
de pitahaya
Tu sexo de naranja de toronja de piña
de tamarindo
Tu cuello de grosella de mandarina de higo de maracuyá
Tu boca de plátano de fresa de granada
de arándano
Tus ojos colgando de un cielo verde pistacho
del cielo de las palmas
al viento
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Magia amor
A veces,
cuando te abrazo,
siento que mi cuerpo se pierde en ti.
Mi cuerpo…
mi mente se pierde en ti…
Una molécula de agua
en una molécula de tierra:
una molécula de barro sólido
en la eternidad transparente,
sin razón aparente alguna.
Solo está allí girando para nada,
tú y yo una sola pieza girando para nada,
una sola sonrisa riendo por nada,
un solo gozo gozando por todo.
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Repito pito
Embobado,
mirando las golondrinas desde la terraza,
después de regar las plantas,
después de darle la bienvenida al viento,
mirando la luz última dentro del círculo
que esos pájaros brillantes dibujan en el cielo,
con una sonrisa entre las manos,
con unas ganas enormes de darte un beso,
repito las palabras que me dije
el día en que nos conocimos:
el Amor es la totalidad de las cosas,
el Amor es la verdad entera
de todas las cosas.
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No digo nada
Mis manos de andar por la calle
cuando los vientos trotan.
Mis manos de alargar la ciudad,
de abrir los ojos de la ciudad y saltar adentro.Mis manos de masa de pan y de humo.
Mis manos que acercan el pavimento al sol.
Mis manos de cabalgar los pasamanos,
de caminar por las paredes,
de hurgar en los huequitos de los muros.Mis manos de iluminado paralelismo
cuando la sombra del alto pino las contempla.
Mis manos de cabeza de adolescente,
de lomos de perro,
de hombros de mujer.Mis manos en los vitrales de las iglesias
donde el tiempo se detiene
y nos miraMis manos de olor de hierba fresca,
de apariencia de agua,
de cantero de flores.Mis manos sobre las figuras
que pintan los niños en las callejuelas
por una sonrisa de amor.Mis manos abiertas a la luz de la noche.
Mis manos de mil ojos y mil manos.
Mis manos que acarician tu silencio.Mis manos por la vasta superficie de la mesa.
Mis manos entre las blancas hojas de papel.
Mis manos prestas a navegar.
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Manojo de espuma

Ilustración: Marta Lage Alzas un gordo
trozo de espuma con tus manos diminutas
y te quedas mirándola
ensimismado.Luego me miras
y te ríes.Y otra vez miras la espuma entre tus manos diminutas
y te ríes.
Y otra vez… y otra vez te ríes.
Y otra vez
alzan tus manos la risa contagiosa de la espuma,
sus contornos mágicos,
que ahora llenan toda la bañera y el baño,
que se filtran
por la rendija diminuta de la puerta al mundo.Gracias, hijo, por el regalo luminoso de tu risa
que ahora es mía.Se la regalaré a los otros.
Sobra un trozo de espuma en cada casa
para reírnos juntos.
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El mago

Ilustración: Marta Lage La palabra camino
crea el asfalto negro
y las rayas blancas
que se besan entre sí
al fondo de mis ojos.La palabra multitud crea
un montón de gente
caminando…
Nadie sabe hacia dónde,
nadie sabe por qué,
pero ellos no cesan de
movérseme por dentro:
por las carreteras asfaltadas
de la sangre,
por los barrios semiluminados
del corazón.La palabra ventana crea la espera
y crea la plaza,
y luego crea a esa chica,
que parece una hoja que danza
sobre los adoquines,
que parece una gota de lluvia
cayendo,
que parece el reflejo de una palabra
en el agua invisible.La palabra pulmón aspira a la noche,
crece hacia la noche, la devora,
y cuando la expira
la noche se enciende
de palabras recién nacidas.
Una noche no escrita,
una noche que no está fuera
ni dentro de mí,
que me contiene,
pero que ninguna palabra
puede contener.La palabra olvido
crea el recuerdo.
La palabra silencio
crea la música.
La palabra oscuridad
crea la luz.La palabra alegría…
la palabra alegría
crea este mundo.
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Pequeño gran hombre
Mi hijo con piel de serpiente recién mudada,
recién tostada al sol de primavera.
Mi hijo con piel de limón y de seda,
con viento en la piel y las axilas.
Mi hijo con ojos de tirabuzón
y mirada de gorrión y vuelo en la mirada.
Mi hijo con un infinito en cada ojo
perdiéndose en su propio espejo y llorando
por no poder quebrar la vara en el agua.
Mi hijo con sonrisa de luz
clavada en el ala
de una gaviota.
Mi hijo con sus dientes plumas cantando,
volando por la arena plata del fuego.
Mi hijo con corazón de melocotón,
con abrazo de agua dulce,
con sabor y besos de agua dulce.
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Audiovisual
En el principio estaba el telón de fondo, de un negro opaco y vacío. Y las sombras eran tan densas que se las podía cortar con la claqueta. Y no había sonido alguno ni ninguna imagen.
Entonces el Productor dijo: hágase la luz y encendió un foco plateado. Y el Productor vio que la luz era buena (era de una Lumix). Y con la bombilla separó la luz de las tinieblas. A la luz la llamó día y a las tinieblas noche. Y fueron el día y la noche de la primera secuencia.
Entonces el Productor creó a los actores, a los camarógrafos, a los utileros, a los asesores de vestuario, a los especialistas, y a toda la panda y les dijo: “Id y reproducíos, y llenadlo todo de imágenes. Y enseñoreaos de las cámaras, y de las luces, y de los decorados, y de los efectos especiales y poblad la escena”. Y fue el día y la noche del día segundo, lleno de ajetreo. Y el Productor vio que era bueno.
Pero no había historia que contar. Entonces el Productor creó a los guionistas y les dijo: “Escribid una historia que haga reír y llorar; y llenad vuestros cuadernos con personajes, y diálogos, y escenas, y secuencias, y planos, y transiciones, y variaciones y todo tipo de ideas sugerentes”. Y fue el día y la noche del día tercero. Y el Productor leyó el trabajo de los guionistas y vio que era bueno.
Entonces el Productor creó al Director, a imagen de sí mismo lo creó. Y lo puso como cabeza de todos y le dijo: “Tú dominarás sobre ellos y a ti encargo mi obra”. Y el Director nombró todas las cosas, y eligió los actores principales y los secundarios, los escenarios exteriores e interiores, los decorados y el vestuario. Y se puso a dar órdenes a los utileros, a los actores y a los camarógrafos.
Pero vio el Productor que el Director estaba solo en su inmensa tarea y se dijo: no es bueno que el Director esté solo, crearé una ayuda idónea para él. Y cuando el Director estaba echando una cabezadita, le extrajo una costilla y creó de ella a la Script. Y fue el día y la noche del día cuarto.
Vio el Productor que todo lo que había creado estaba rodeado de silencio. Entonces creó a los músicos, a los especialistas de sonido, a los tamborileros, a las corales y les dijo: “Llenad las imágenes con vuestro aspaviento; y producid todo tipo de alegrías, efectos de sonido, canciones y música de fondo para que las imágenes no anden solas”. Y fue el día y la noche del día quinto.
El sexto día descubrió el Productor que las imágenes que había creado y los sonidos que las acompañaban, eran muy buenos, pero estaban dispersos entre sí. Entonces creo a los editores y especialistas de animación por ordenador y les dijo: “Juntad las imágenes en secuencias y enlazadlas con los sonidos; y poblad con vuestra obra todas estas cintas, disquetes, CDs, DVDs y Blu Rays”. Y vio el Productor que todo lo que había creado era bueno en gran manera. Y entonces creó los cines, las distribuidoras, las pantallas de proyección al aire libre y los días de entrada gratis. Y quedó en gran manera satisfecho de toda su labor. Y fue el día y la noche del día sexto.
Y el séptimo día el Productor santificó su obra y se dijo: “En seis días he creado todo esto, el séptimo descansaré de toda mi labor”.
Entonces se cogió un cucurucho de palomitas y se fue al estreno de su película.