
entre las flores
está sentada
la primavera
de Ernesto Pentón Cuza

Soñé que de mi cuerpo
salía una ballena cantarina.
Soñé con calles infinitamente anónimas
por donde caminaba feliz
de la mano de mis sobrinos.
Soñé con vitrinas
llenas de folletos de exposiciones
y poemas escondidos entre fotos antíguas
que yo no podía leer sino en susurros.
Soñé con el ruido de mi corazón
que en un silencio incómodo
echaba a volar mi soledad como un pájaro.
Me desperté de pronto
en un sueño ausente que me soñaba
cuando el sol casi comenzaba a florecer.
Dolores Vallejo

No tengo nada de sueño.
Miro tu cuerpo desnudo sobre la cama.
¡Es lo más hermoso del mundo!
Me siento iluminado
y excitado,
y sé que pronto comenzaré a acariciarte.
Y tú te despertarás,
y sonreirás,
y haremos el amor.
Sé que será muy pronto,
en cuanto termine de escribir
este poema.
Juan Carlos Ortega

A esta hora tranquila la vena azul que no palpita se vuelve hábil
y aquellas figuras del paisaje, restallante de calcio,
van ayuntando cuerpos al cordón umbilical de la noche.
Me siento a escudriñarte sin las formalidades de mi cabeza
y te encuentro más bello cada día: ángel recién salido del útero.
Quisiera agarrarte y quedarme atascada durante veinte minutos
en tu espalda de arrecife de coral,
quisiera ser el ruido de tu sueño transparente
en las primeras lluvias de octubre.
Pero amor mío, soy humana y mortal como las algas de Nueva Zelanda,
soy un suspiro en la noche, un sueño apenas dormido…
Créeme entonces si te digo que este insomnio no da para mucho.
Carmen Garrido

El ruido de tu lengua en mi boca
taladra las raíces que me atan a tus muñecas.
Sonidos de cangrejos tejedores de huesos:
los sonidos del insomnio,
van y vienen por donde el agua viene y se va.
Y proyectan tus manos sobre mis caderas
con la precisión de un suspiro.
Susana Recover

El despertador, en la mesilla de noche,
serpentea en el oído del horizonte.
Recorro otra vez tu espalda con mis labios color algodón.
Quiero dejar escrita cada frase que no te dije
en esos mil pliegues de terciopelo de tu boca.
¿Las palabras son abismos o escaleras?
Sólo los signos trazados con caricias
pueden hacer crecer flores
en el asfalto.
Sara Valverde

Para cambiar el volúmen del ruido de un sueño sigue las siguientes instrucciones:
1- Cómprate un gato de la suerte, de esos que venden en los chinos, y tenlo a mano en tu mesilla de noche.
2- Cuando suba el ruido del sueño y te despierte, alarga la mano derecha y dale un toque a la patita del gato para que se mueva.
3- Mira cómo se balancea y te invita a dormir, imaginate una radio a la que un gato va bajando el volúmen poco a poco, siente los ojos pesados… y todas esas chorradas.
4- Si el volúmen del ruido no se baja, repite los pasos 2 y 3 pero con la mano izquierda.
5- Si todavía persiste en no bajarse y permaneces despierta, agarra la oreja derecha con la mano izquierda y con el pie contrario toca la patita del gato. Luego repite el paso 3.
6- Si aún no funciona este truco hazlo totalmente al revés.
7- Si no logras dormirte con esto, levántate y haz 5 flexiones y 10 abdominales y repite los pasos del 2 al 7.
Mónica Rubio

Miro la cara dormida del Bodhisattva.
Está frente a mi,
también en mi sueño.
Miro la cara silente del Bodhisattva,
pero mi alma hace ruido
y no me deja escuchar su silencio.
Miro la cara sonriente del Bodhisattva.
En mi sueño duele el mundo
que se escurre entre las manos.
Miro la cara paciente del Bodhisattva.
Y yo sigo en este sueño inquieto,
como un avestruz sin cabeza.
Me mira la cara amante del Bodhisattva.
¿Cómo podré dormir
en esta noche lluviosa?
Kay Woo

Esta noche
tengo la cabeza llena de pájaros.
Me levantaría a escribir
pero sé que los pájaros se irán volando
y tendré que tacharlos sobre el papel.
¿Tacharía sus picos y dejaría sus alas?
¿Tacharía ese no-lugar donde los pájaros se posan:
palabras en la incertidumbre?
Creo que quedaría algo así
como un poema censurado.
Tengo que admitir que me encanta esa idea.
Tanja Ulbrich

No te creas que tengo mucho sueño,
llevo toda la noche con el ruido
de la taladradora.
Ayer me puse a hacer una rosa
una rosa pequeña de metal bruñido.
Me gustaría pensar que con esa rosa
puedo cambiar el mundo,
llenarlo de esperanza.
También le hice unas espinas afiladas,
para aquellos que sólo piensan en poseer…
Como este de al lado,
que no para de hacer ruido con la taladradora.
¡Maldito mundo capitalista!
Alejandro Gallego

Los ruiditos de la noche son cuentos que la abuela teje en su sillón de caracola de mar, son cuentos que el mar teje en su sueño de vaivén oscuro, son sueñitos que explotan en la ventana como granos de maíz y que la abuela ensarta en el cordón del tiempo y cuenta una y otra vez hasta que la noche alarga la mano y mete todos los ruiditos dentro.
Anita Ges

El sueño que no sueña
hace ruido,
no un megapixel de ruido,
ni un ruido metafísico,
ni siquiera un ruido con fondo de Jazz,
pero sí el suficiente
para meterse en tu sueño,
conjunción copulativa atemporal.
Eva Obregón

Bajemos, pues, y confundamos su lengua,
de modo que no se entiendan unos a otros.
Génesis 11:7
Dice la leyenda que en el principio había una única raza que tenía una sola lengua. Luego las lenguas fueron confundidas y los seres humanos dejaron de entenderse.
Siempre he creído que la poesía es esa lengua común que va más allá de las diferencias de idioma, de las diferencias formales y aún más allá de las diferencias significantes. La palabra, el ladrillo común, se transforma en otra cosa, para crear un nuevo lenguaje que pueda reflejar lo que todos llevamos dentro: un ser humano doliente, anhelante, amante. Y es, a veces, simplemente sonido, imagen, movimiento, música, todo ello como parte de un conjunto de significado común, que puede ser entendido y compartido por todos.
En los talleres que imparto se pone de manifiesto muchas veces este hecho del pensamiento participativo del que hablaba el físico David Bhom. Los poetas se contagian y comparten influencias los unos con los otros y, si se escucha atentamente, se ve con claridad cómo las palabras forman parte de un mismo fluir del pensamiento, que se expresa, en cada contexto particular, con un color diferente.
A continuación os dejo un ejemplo de varios textos con el mismo título escritos en un ejercicio de 5 minutos, donde los poetas muestran que más allá de su mirada personal, el proceso del ser humano es el mismo y todos somos, en esencia, la misma humanidad.
Giusseppe Domínguez

¡Cerezos en flor!
No es un campo nevado,
pero casi.
Natsumi Shigure
(Traducción: Nines Cuenca)

La historia se hace de miradas inconscientes.
Tess Gallagher
en el fresco las danzantes
encienden el alba de la primavera
y encienden la mirada
que por azar las acoge
en un tiempo
que no es suyo ni nuestro
la historia verdadera está hecha
de esas pequeñas cosas
de un instante olvidado
de una alegría fugaz
y si alguien lo mira de reojo
y recuerda
ya no sabrá quién es
si el que escucha el clamor
el que danza
o el que escribe estas cosas
versotersoversotersoversotersoversotersoversotersoversoterso…
que_________que__________que__________que
___bradoprado___bradoprado___bradoprado___bradoprado…
volósolovolósolovolósolovolósolovolósolovolósolovolósolovolósolo…
imaginarteimantarteimaginarteimantarteimaginarteimantarte…
locuracuralocuracuralocuracuralocuracuralocuracuralocuracura…
alalargaalalargaalalargaalalargaalalargaalalargaalalargaalalargaalalarga…
.
(Instrucciones de lectura: Poema para ser leido a dos voces al únisono. Cada voz leerá un verso distinto en la siguiente secuencia: 1-2, 2-3, 3-4, 4-5, 5-6, 6-1. Cada verso puede prolongarse siguiendo el patrón todo lo que se desee. El poema puede repetirse siguiendo la secuencia todo lo que se desee.)
El piélago de tu sangre
va de tu orilla a mi orilla,
dulcísima maravilla
que no rompe el bello mangle.
Tu sangre como un enjambre
entra y sale, sale y entra.
Y en la orilla al mangle encuentra
y lo acaricia otra vez
con dulcísima altivez
que sale otra vez y entra.
Tenemos esta vida que no es vida.
Tenemos esta muerte que no es muerte.
Tenemos esta herida que se vierte
en la sal de la muerte y de la vida.
La vida se nos da y al tiempo es ida
sin nadie que la viva y que despierte.
Buscamos otra vida tras la muerte
de lo que no has vivido en esta vida.
En un rincón del tiempo solo hay tiempo:
arena entre las manos de la espera.
Ahora es todo lo que hay. El tiempo
es la vida quizá de nuestro tiempo,
y la muerte. Es solo una quimera,
que da vueltas de tiempo sobre tiempo.