
espera
alma mía
la mirada del árbol
mientras lo miras
y la luz llena de luz
los edificios
y escribes palabras
que no son palabras
de Ernesto Pentón Cuza

espera
alma mía
la mirada del árbol
mientras lo miras
y la luz llena de luz
los edificios
y escribes palabras
que no son palabras
las agujas de pino se comunican conmigo
la hierba recién nacida se comunica conmigo
¿qué comunican?
¿dicen acaso que sólo somos vasos comunicantes?
los robles y los olmos se comunican conmigo
los altos álamos se comunican conmigo
¿qué es lo que comunican?
¿somos todos acaso sólo vasos comunicantes?
las palomas y los gorriones se comunican conmigo
las urracas y los loros se comunican conmigo
¿qué comunican todos con sus cantos?
¡dicen que sólo somos vasos comunicantes!
los hombres y sus perros se comunican conmigo
sus ademanes y sus miradas se comunican conmigo
¡acaso somos eso y nada más que eso
una gran red de vasos comunicantes!
en los rincones de la noche espero la llegada de la voz
ella es la que despierta las luces de la noche y
la oscuridad de la noche
la mirada que las conduce en un remolino hasta el abismo
solo brilla en él un murmullo como de cigarras
ascuas eléctricas que crepitan en el espacio sideral
una gata me mira y su mirada es el destello de un maullido
un ojo inmenso que respira lleno de esperas y de silencio
yo estoy en él mas no como yo
y oigo voces que no son voces y cantos que no son cantos
el remolino de la noche es un lugar apacible
donde uno puede sentarse
a mirar a las estrellas a acariciar a las estrellas
la voz hecha pedazos no tiene partes y por eso no puede dividirse
no es luz ni oscuridad ni silencio ni ruido
está por todos los rincones como la noche misma
blanda y sin embargo sostiene este inmenso ulular
el poeta es sólo el espacio donde la poesía ocurre
tal vez una radiación cósmica está aquí
desde hace millones de años
y está aquí en cada microsegundo de tu vida
y se comunica contigo directa e instantáneamente
como la luz en los ojos del ser amado
como las erupciones solares que llegan hasta el corazón de la tierra
una lluvia fina que cae cargada de electricidad hasta los bordes
cargada con la luz magnética de una luna de cristal
la voz es todo eso y es también simplicidad indescifrable
dice que la noche es hermosa y dice que en el fondo
no eres más que un tipo corriente
mirar con sencillez
¡qué difícil!
¿quién soy realmente?
uno que junta palabras
al amanecer
y cuando anochece

contemplo
la soledad del escritor
y la soledad de las montañas
el escritor está solo
pero no solo de sí mismo
las montañas están solas
de soledad total
únicamente las acompaña
el silencio
fabricas con palabras
la imagen del árbol
pero eso no es el árbol
pintas un pájaro azul en tu memoria
pero eso no es el pájaro azul
quieres fijar en el papel
el sentimiento que dejó el viento entre las ramas
la invisible voz del pájaro que ya se ha ido
pero lo que hay en el papel son solo rayajos
construyes con solidez
versos que cantan al amor
pero eso no es el amor

por las mañanas
en esta soledad tan vasta
el silencio se cuela por las rendijas de las ventanas
es un pájaro que canta a la primavera
un pájaro que a pesar de todo
no para de cantar
lo escucho muy quieto
alma en ristre
desde este silencio
ensordecedor
llueve y es de noche
en el móvil la música de un piano
(hermosas manos las de mi hijo)
afuera también es hermoso
parece que todo llora
hasta el árbol
los rincones de la ciudad
crecen hacia adentro
la ciudad se expande
crece por encima de sí misma
adornada de grúas frente al cielo
pero los rincones vacíos
esos que son la base de toda ciudad
crecen siempre hacia adentro
una esquinita solitaria
una entrecalle que nadie transita
un solar
que la luz del amanecer
ilumina
a media mañana
me tomo un café con leche
y al volver
el árbol de la acera de enfrente me saluda
es un gigante tan alto como los edificios
tan alto como las grúas-pájaro que sobrevuelan por detrás
su música sube hasta el cielo
hemos cambiado la vida
por un montón de cosas muertas
hace mucho tiempo
todo estaba lleno de árboles como ese
ahora crecen edificios
y la gente corre de un edificio a otro
sin tiempo para nada más
esta es una canción triste
que sube hasta el cielo por las ramas de ese árbol
alguien tose
corre el agua por las tuberías
el fluir casi ininterrumpido de los coches
atraviesa el murmullo lejano de un televisor
esto es todo lo que hay ahora
este es el poema
pasando por el ojo de una aguja
por el hilo de un camello
pasando por la uña vieja de una aguja
estriada como un paño
de pelo de camello
pasando
pasando por el labio de una aguja
plateado
como el ojo de un camello
pasando por el ojo de un camello
cansado
estirado como aguja
pasando por el hueso de una aguja
metálico
vibrante
como el canto de un camello
pasando por el sexo de una aguja mojada
erizada
babeada por la baba de un camello
pasando un camello más allá de la ventana
por la nada
por el sueño de una aguja
los pájaros me despiertan
con su silencio cantado
me levanto a escuchar las voces del alba
pero lo que escucho
es el rugir de los sentimientos
que se acumulan en mí
el rugir de los pensamientos
que generaciones de mujeres y hombres han pensado
y se acumulan en mí
lo escucho todo con ternura
todo es parte
de este silencio
encontré esa pequeña avecilla en mitad del parque
con la cabeza aplastada
la huella de una bota de campo en mitad del parque
solitaria
bajo los pinos
una pequeña avecilla caminadora
hermosa como el amanecer
nadie pasa por allí a estas horas
apenas unos pocos locos
y esa hermosa avecilla caminadora
ahora cruzada en tierra
con la huella de una bota en la cabeza
caminaba yo lentamente
como uno de esos locos
las huellas de la fealdad y de la belleza juntas
muy juntas
hasta fundirse
la luz del sol
me rompía los ojos
cada palabra
que salta al vacío
del corazón
se rompe en pedazos
uno de esos pedazos soy yo
otro
el que escribe estas cosas
a veces
el vacío de uno
se encuentra con el vacío del otro
y surge una chispa de júbilo
que no tiene causa
uno sigue caminando por el parque
bajo los pinos
sin saber de dónde viene esa alegría
ni a dónde va
al otro lado de los edificios
se asoma la cabeza del pino
por encima de tejados gastados
y antenas oxidadas
más allá de las rejas de las ventanas
y de toldos hechos jirones
la cabeza viva del pino
mira las cosas muertas y sonríe
solo contra el cielo solo y azul
lejano y cercano al mismo tiempo
el pino extiende su mirada por el patio de vecinos
asomado a la tarde me pregunto
si yo pudiera ser tu compañero