Que sea la hora de la madrugada
y yo no pueda dormir.
Que baile la lluvia sobre mi tejado
que canten las ranas invisibles
y yo presienta el poema.
Que habite mi alma ese otro mundo
mientras mi cuerpo la espera desvelado
entre la lluvia rala y el manto de la noche.
Que tenga ganas de llorar
y no esté triste
y no sepa qué pasa dentro de mí.
Que llore mi alma este aguacero
y yo no sea más que una gota de lluvia
cayendo incesantemente en la oscuridad…
Y que todo sea tan dulce
y que no sepa qué pasa en mi interior
y que afuera canten las ranas
invisibles.
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