¿Has salido a ver la noche oscura, pequeño, cuando ya casi la noche se despide y entrega todo de sí como en un último aliento?
¿Has tocado su manto de oscuridad abierto en esa expansión que rompe todos los límites de la mente?
¿Has visto esos puntos brillantes? ¿Has tratado de contarlos? ¿Has perdido la cuenta mil veces y has sentido la sorpresa de comprender eso que los mayores llaman “infinito”?
¿Has visto cómo se van perdiendo en la lenta claridad que brota de la noche con la alegría de un hijo, como nace una flor del árbol seco?
¿Has visto cómo dejan de verse las estrellas y has sentido cómo siguen estando ahí?
¿Has palpado en tu corazón el dulce recuerdo, la tierna caricia de la última gota de la noche?
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