Fundido a la luz ciega
de albas y de transfiguraciones
con un gemir continuo en la esperanza
los hombres y mujeres de este mundo,
al paso de las aves y las mariposas,
al paso de las evoluciones del aire,
casi como una esfera que se estira
como un ciclón
o un brote de aguas claras
en la intangible plenitud del tiempo,
soñados para soñar que alguien despierta
fundido al corazón como una madre.
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