para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho
Hechos 17:27,28
A veces pienso en esas palabras que dijeron los poetas, y en esas otras que callaron porque no había cómo decir.
A veces el viento me acaricia el rostro y yo pienso en esa felicidad de los poetas cuando una estancia del camino les hizo descubrir que andaban por tus calles.
Tal vez ellos se dijeron: el sol nos mira como lo hacen tus ojos, los pájaros cantan y es tu voz la que oímos… Y vieron, en la profundidad del instante, que tu aliento era infinito y que también pensaba y amaba como ellos. Tal vez sintieron que una ternura inexplicable los unía en alma y cuerpo con todas las cosas.
A veces ando por la calle como una ráfaga de viento y pienso que tal vez en ese instante esté pasando por tu corazón: ese monstruo amoroso, ese músculo inmenso que late las noches y los días.
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