De la bola de plata que calla bajo el pecho
en algún lugar del corazón.
De la perla que brilla en el ojo
abierto hasta el naufragio.
De la imagen tan tímida e intocable
que reposa sobre la superficie del lago.
De la bola de plata
que grita a espasmos silenciosos su amor
por la noche infinita.
De la bola de fuego que la ilumina.
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