Frente al espejo
me alumbra la ciudad,
ciudad que yo he buscado desde siempre
y que
cuando era niño
rozaba con la punta de los sueños.
Frente al que
me conocía
mucho antes de ser yo una masa difusa
en el vientre rosado de mi abuela
me arrulla largamente la ciudad,
ciudad de muros invisibles
que brilla muy cerca,
tan cerca
que no se puede tocar.
Deja un comentario