entonces la Luz se dijo a sí misma
¿quién soy Yo?
la luz que entonces era como el agua
diáfana claridad equidistante
y el agua-luz conmovióse por esta gran pregunta
y de su seno saltaron olas infinitas
que fueron destellando luces
ante aquella infinita conmoción
y la luz se miró en las luces
con todo su amor puesto en cada una de ellas
y brotó entonces
como un rayo
otra pregunta
¿Yo soy esto?
y no hubo respuesta
solo un susurro dentro de la luz cantó en silencio
hasta que toda la luz conoció
en su propio espejo
una gran dicha
y supo humildemente que la luz
no era otra cosa que
Luz
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