Canto I

cuando no había inspiración ni expiración
cuando no había boca que absorbiera
el aire tibio de la noche
y no había aire
ni noche que lo contuviera

cuando no había sobre quién soplar
ni había quién soplara
ni había nada que pudiera llamarse soplo
en el reino humano
o divino

cuando no había nacido el alba
ni la adoración
y no había ningún adorador
que pudiera al menos adorarse a sí mismo
aún en aquel lejano entonces de que ahora
yo hablo
flotaba el Gran Aliento


Deja un comentario