Cuando un árbol florece
la muerte florece con él
tanto como la vida.
Rilke
debe de haber helado anoche
y este pobre no tenía a dónde ir
en el cielo vuela
una grulla invernal
siempre la vida y la muerte
ante tus ojos
solo podemos amarlo todo
y ser compasivos
algo de mí
muere también
cada día
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