Canto CXXVIII

el gato y yo nos contemplamos
un instante
para luego sentarnos
uno junto al otro a mirar
luces en el cristal de la ventana

tal parecemos lo mismo
este gato y yo
mirando ya sin pestañear
un silencio
una sombra que pasa

(debo aclararte
amigo lector
que
este gato es ciego)

la mujer y el hijo se han
salido a tomar el sol
del otro lado de la ventana
y ya parecen lo mismo
en otra habitación con más viento

es una cosa extraña esta mujer
que a veces parece un árbol

le tiro de las orejas
para saber…
y se oye un lastimero
murmullo de pájaros

le tiro de las orejeras
y le digo

mira en el horizonte
mujer
los pájaros ya casi no se ven y
sin embargo
¡es tan hermoso su vuelo!

pero ella insiste en ir a dar
de comer a las ardillas

es ciertamente extraña
esta mujer
tanto
que casi parecemos
lo mismo


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