El ojo en la acera

Paso a trasluz
por entre las sonrisas de los
transeúntes,
por entre las miradas que me inventan,
sin saber
siquiera si soy tiempo o brevedad
de la calle.

Amo a estas gentes,
aunque ignoro el porqué.

Tal vez sea porque mis ojos están llenos
de ellos:
largos filamentos de luz.

Tal vez ellos también lo ignoren
jugando, como juegan, sin cesar,
a reinventarlo todo.


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