En el campo
de las amapolas,
la chica juega con la brisa
radiante.
Sus ojos a trasluz
sorprenden el
espacio de la dicha.
de Ernesto Pentón Cuza
En el campo
de las amapolas,
la chica juega con la brisa
radiante.
Sus ojos a trasluz
sorprenden el
espacio de la dicha.
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