cuando se iba la luz
mis hermanas y yo nos poníamos a cantar
desafinábamos mucho
pero no importaba
era como si no hubiera nadie
en aquella oscuridad
sólo las voces inmateriales recorrían el salón
hasta que ellas también se apagaban
en ese instante
que a veces duraba horas
éramos hermanos de verdad
sin pensamientos
sin sentimientos
sin cuerpo y sin sombra
éramos nada
sólo la noche era
luego volvía la luz
y nos entraba la risa discutiendo
quién era el que más había desafinado
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