Esa mirada que recorre las plazas de las ciudades,
que acampa en las alturas enardecidas
de los corazones insatisfechos,
que se cruza contigo y conmigo y nos pregunta
si está bien vivir así,
mirándonos a los ojos directamente.
Esa mirada que es como la luz del sol
y en la que se transparentan
los anhelos de los hombres,
encendida de amor por la verdad,
encendida de hombres y mujeres unidos
en la causa común,
encendida de vida y de libertad.
Esa mirada que nos mira desde adentro,
que dice que no esperemos más por el futuro,
que el futuro somos tú y yo ahora mismo,
y el sol que nos ilumina,
y la luz que llena las plazas de claridad.
Esas plazas que aún están rodeadas
por la oscuridad de este mundo.
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