La dulce luz
de la cafetería,
que cae sobre el dulce rostro
de la camarera,
que sirve un dulcísimo café,
mientras sonríe dulcemente
y una dulce lluvia atraviesa
la ciudad llena de humo.
de Ernesto Pentón Cuza
La dulce luz
de la cafetería,
que cae sobre el dulce rostro
de la camarera,
que sirve un dulcísimo café,
mientras sonríe dulcemente
y una dulce lluvia atraviesa
la ciudad llena de humo.
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