la verdadera promesa
son las miradas que se pierden
en el infinito
y al volver la espalda
que una mano doliente acaricia
devuelve la caricia con los ojos
el infinito a la vida diaria
la de las guerras
la del hambre de los desposeídos
una mirada puede más que mil palabras
que mil promesas
una mirada donde apoyar un hombro
donde apoyar un pie para saltar la zanja que divide
al hombre de su mirada
la mirada sin fin lo mira todo
sueños órganos el ir y venir de las banderas
los bosques donde los hombres
recogen espárragos que no sembraron
olas de luz en el desierto
cuando una mirada así se convierte en agua
preña la tierra entera
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