No digo nada

Mis manos de andar por la calle
cuando los vientos trotan.
Mis manos de alargar la ciudad,
de abrir los ojos de la ciudad y saltar adentro.

Mis manos de masa de pan y de humo.
Mis manos que acercan el pavimento al sol.
Mis manos de cabalgar los pasamanos,
de caminar por las paredes,
de hurgar en los huequitos de los muros.

Mis manos de iluminado paralelismo
cuando la sombra del alto pino las contempla.
Mis manos de cabeza de adolescente,
de lomos de perro,
de hombros de mujer.

Mis manos en los vitrales de las iglesias
donde el tiempo se detiene
y nos mira

Mis manos de olor de hierba fresca,
de apariencia de agua,
de cantero de flores.

Mis manos sobre las figuras
que pintan los niños en las callejuelas
por una sonrisa de amor.

Mis manos abiertas a la luz de la noche.
Mis manos de mil ojos y mil manos.
Mis manos que acarician tu silencio.

Mis manos por la vasta superficie de la mesa.
Mis manos entre las blancas hojas de papel.
Mis manos prestas a navegar.


Deja un comentario